Pacto de socios: qué es, qué tiene que incluir y cuándo se firma

Es el documento que decide qué pasa el día en que dejéis de estar de acuerdo. Y por eso hay que escribirlo cuando todavía lo estáis.

8 min de lectura

Una mano firmando un documento sobre una mesa de madera.

Qué es un pacto de socios, en una frase

Un pacto de socios es un contrato privado entre las personas que montan algo juntas. No lo pide el registro, no lo exige ningún funcionario y nadie te lo va a reclamar nunca. Es un acuerdo entre vosotros, firmado por vosotros, que dice cómo vais a funcionar y qué pasa si algo se rompe.

Su fuerza viene del propio Código Civil, que permite a dos personas pactar lo que quieran siempre que no vaya contra la ley. Eso significa dos cosas: que lo que firméis os obliga de verdad, y que no puede decir cualquier cosa. Un pacto que contradiga la ley o lo que ya está inscrito en el registro no vale, aunque esté firmado.

Los estatutos dicen cómo funciona la sociedad de cara al mundo. El pacto de socios dice cómo funcionáis vosotros dos de cara al otro.

Esa es la diferencia que más confusión genera. Los estatutos son públicos, se inscriben y los puede consultar cualquiera. El pacto de socios se queda entre las partes. Por eso en el pacto se escriben las cosas incómodas: quién manda, cuánto tiene que trabajar cada uno, qué pasa si uno se quiere ir.

Lo que tiene que decir, en orden de importancia

No hay un modelo que sirva para todos, pero sí hay cinco cosas que, si no están, el pacto no sirve de nada el día que haga falta. Están en orden: la primera es la que más conflictos evita.

  1. Quién decide cuando no hay acuerdo. Si sois dos a partes iguales, un empate es un negocio parado. Hay que decidir ahora quién tiene la última palabra, en qué asuntos, o a quién acudís para desempatar.
  2. Qué pone cada uno y qué se espera de cada uno. Dinero, horas, local, maquinaria, clientes, oficio. Con cifras donde las haya y con días y horas concretas donde no.
  3. Cómo se sale. Qué pasa si uno quiere irse, cuándo puede irse, cómo se calcula lo que vale su parte y quién tiene derecho a comprársela antes que nadie.
  4. Qué pasa con el dinero que entra. Si se reparte, cuándo se reparte y cuánto se queda dentro del negocio. El reparto de beneficios es la discusión del segundo año en casi todos los negocios que funcionan.
  5. Qué pasa si uno no cumple. Si deja de aparecer, si no pone lo que dijo, si monta algo parecido por su cuenta. Sin esta cláusula, lo único que te queda es el enfado.

Fíjate en que ninguna de las cinco es jurídica. Son decisiones de negocio y de personas. El abogado las pone en lenguaje que aguante en un juzgado, pero las decisiones las tomáis vosotros antes de entrar por su puerta.

Las cláusulas con nombre raro, en español

Si buscas modelos de pacto de socios te vas a encontrar media docena de términos en inglés. Casi todos vienen del mundo de las empresas con inversores, y en un bar o en una peluquería sobran la mitad. Estos son los que de verdad te pueden interesar.

  • Derecho de adquisición preferente: si uno quiere vender su parte, el otro puede comprarla antes que un extraño. Es la cláusula que evita que un día te despiertes con un socio que no has elegido.
  • Permanencia: cada uno se compromete a seguir en el negocio un tiempo mínimo. Protege a quien se queda cuando el otro se cansa a los seis meses.
  • No competencia: mientras seáis socios, y un tiempo después, ninguno monta lo mismo al lado. En negocios de barrio esta es más importante que todas las demás juntas.
  • Confidencialidad: lo que se habla dentro no sale fuera. Proveedores, márgenes, recetas, lista de clientes.
  • Arrastre y acompañamiento (drag along y tag along): si llega alguien a comprar el negocio entero, uno puede obligar al otro a vender, o acompañarle en la venta en las mismas condiciones. Útiles si de verdad esperáis que alguien venga a comprar. Si no, es papel.

Cuándo se firma: antes, siempre antes

El mejor momento para firmar un pacto de socios es cuando os lleváis bien y no hay nada en juego. Ahí las dos partes negocian con la cabeza fría y nadie tiene nada que esconder. En cuanto hay un problema sobre la mesa, cada frase del pacto se lee pensando en ese problema concreto, y la negociación se convierte en una pelea.

Hay un segundo motivo, menos obvio: escribirlo es la mejor prueba de compatibilidad que existe. Si al hablar de quién decide, de las horas o de la salida aparecen tres desacuerdos de fondo, acabas de ahorrarte dos años. Esa conversación es información, no un trámite.

Si la conversación del pacto os rompe, es que os habría roto el negocio. Mejor en una mesa que con el local abierto y las nóminas firmadas.

Sobre la forma: no necesitáis notario para que un pacto de socios os obligue entre vosotros, pero elevarlo a público le da fecha cierta y evita discusiones sobre qué se firmó y cuándo. Y el documento lo tiene que redactar un abogado. Una plantilla descargada rellena huecos, no entiende vuestro negocio.

Qué hacer esta semana

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio hacer un pacto de socios?
No, no lo exige ninguna ley. Si no lo hay, lo que manda son los estatutos y la Ley de Sociedades de Capital, que están escritos en general para cualquier empresa y casi nunca dicen lo que vosotros habríais acordado. Obligatorio no es; prescindir de él sale caro.
¿Vale un pacto de socios firmado solo entre nosotros, sin notario?
Entre quienes lo firman, sí: es un contrato y obliga. Elevarlo a público ante notario no lo hace más válido, pero deja constancia de la fecha y del contenido, lo que evita discutir después sobre qué se firmó. Para el caso concreto, que lo valore vuestro abogado.
¿Qué pasa si el pacto dice algo distinto a los estatutos?
Mandan los estatutos frente a la sociedad y frente a terceros. El pacto puede obligaros entre vosotros a votar de una manera determinada, pero no puede saltarse lo inscrito. Por eso los dos documentos se redactan mirándose el uno al otro, no por separado.
¿Puedo usar un modelo de pacto de socios descargado de internet?
Para entender qué apartados existen, sí, viene bien. Para firmarlo, no: la mayoría de modelos vienen del mundo de las empresas con inversores y dejan fuera lo que de verdad rompe un negocio pequeño, que son las horas, quién decide y la salida. Que lo redacte un abogado.

Seguir leyendo

Dos tazas de café servidas, una frente a otra, en una mesa de madera.

Cómo encontrar socio para un negocio sin conformarte con el primero

Casi nadie elige a su socio. Le toca. Y luego pasa cinco años pagando una decisión que tomó en dos semanas.

7 min de lectura

Una persona de pie junto a una ventana, mirando a la calle.

Miedo a emprender: por dónde se empieza cuando llevas años dándole vueltas

Llevas años con la idea en la cabeza. No te falta ganas ni capacidad. Te falta dar el primer paso con alguien al lado.

8 min de lectura

Dos personas sentadas en un banco, hablando con calma.

Cómo elegir socio para un negocio sin arrepentirte en dos años

Casi nadie se separa de su socio por el negocio. Se separan por una conversación que no tuvieron el primer mes.

7 min de lectura

Una mesa con carpetas de archivador, papeles y una calculadora.

Autónomos o sociedad limitada: qué le conviene a dos socios

La pregunta que todo el mundo hace es cuál sale más barata. La que importa es de qué responde cada uno si el negocio sale mal.

7 min de lectura

Fila de taburetes vacíos frente a la barra de un local.

Montar un bar o un restaurante con socio: lo que nadie te cuenta antes de firmar

En hostelería la sociedad no se rompe por el menú. Se rompe por los turnos de agosto y por quién mete la mano en la caja.

8 min de lectura

Monedas de euro repartidas sobre una superficie clara.

Uno pone el dinero y el otro las horas: cómo se reparte eso

El 50-50 parece lo justo porque evita la conversación. Por eso es donde más veces revienta.

8 min de lectura

La persiana metálica de un local comercial, bajada del todo.

Separarse de un socio: las salidas que de verdad existen

Lo primero que casi nadie sabe: de una sociedad no te puedes ir cuando quieras. Y lo segundo, que eso se decidió el día que firmasteis.

8 min de lectura

Una mano sosteniendo un manojo de llaves.

Coger un traspaso entre dos: qué mirar antes de poner el dinero

Un negocio en marcha parece menos arriesgado que uno nuevo. A veces lo es. Y a veces lo que compras es el problema por el que el otro se va.

7 min de lectura