Cómo repartir los porcentajes de una empresa entre socios

El reparto se decide en una tarde y se discute durante años. Casi nunca por el número: por lo que cada uno creía que ese número significaba.

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Por qué casi todo el mundo empieza a partes iguales

Repartir mitad y mitad parece lo justo y evita una conversación incómoda. Funciona cuando los dos ponen lo mismo y siguen poniéndolo. El problema llega cuando uno trabaja a diario y el otro aparece los fines de semana, y el reparto sigue diciendo que valen lo mismo.

Partes iguales no es un error. Es un error elegirlas para no hablar. Si las elegís, que sea porque habéis comprobado que vuestro compromiso es parecido, no porque sea lo más cómodo de decir.

Socio trabajador y socio capitalista

Son dos papeles distintos y conviene nombrarlos. El socio capitalista pone el dinero y, normalmente, no lleva el negocio a diario. El socio trabajador pone las horas, el oficio o los clientes. Muchas sociedades pequeñas tienen uno de cada, y muchas peleas vienen de no haberlo dicho en voz alta.

  • El capitalista arriesga dinero que puede perder. Espera que se le reconozca aunque no esté en el local.
  • El trabajador arriesga tiempo, que no recupera, y a menudo un sueldo que deja de cobrar. Espera que se le reconozca aunque no haya puesto un euro.
  • Las dos cosas tienen valor. El reparto es la forma de poner las dos en la misma escala.

Tres formas de repartir

  1. Partes iguales. Simple y rápido. Encaja cuando aportáis algo parecido y lo vais a seguir haciendo.
  2. Por aportación valorada. Se pone precio a lo que pone cada uno (dinero, horas, local, maquinaria, clientes) con el mismo criterio para todo, y el reparto sale de ahí.
  3. Reparto dinámico. Durante un primer periodo se va anotando lo que aporta cada uno, y el reparto definitivo se fija al final según lo aportado de verdad. Protege frente a quien promete mucho y luego no aparece.

Ninguna es la buena por sí sola. La que os conviene depende de cuánto os conocéis, de si las aportaciones van a cambiar con el tiempo y de cuánta confianza os tenéis con el dinero.

El porcentaje no tiene por qué decidir quién manda

Quien tiene más parte no tiene por qué decidir el día a día. Se puede pactar que el socio que pone el dinero tenga más propiedad y que el que lleva el negocio decida las compras y los turnos. Mezclar propiedad y mando es lo que convierte cada decisión pequeña en una votación sobre quién vale más.

La asimetría de compromiso, el problema que no sale en el reparto

El reparto se firma una vez. El compromiso cambia cada semana. Lo que rompe a dos socios no es que uno tenga más parte, sino que uno sienta que está poniendo más de lo que el reparto reconoce. Y eso depende de cómo entiende cada uno qué es estar comprometido: horas, disponibilidad, dinero arriesgado, fines de semana.

Antes de discutir el número, comprobad que los dos entendéis lo mismo por comprometerse.

Mide cómo entendéis el compromiso antes de poner el número

El test de SuperSocio mide cómo entiende cada uno el reparto, quién manda y cuánto arriesga. Son 31 preguntas y las 7 primeras se hacen gratis y sin cuenta. Si lo hacéis los dos, veréis dimensión por dimensión dónde no coincidís.

Ibrahim, fundador de SuperSocio

Creado por Ibrahim, farmacéutico con formación en psicología de las organizaciones. El test aplica a la elección de socio lo que se sabe de cómo funcionan los equipos. Quién está detrás

Preguntas frecuentes

¿Es mala idea repartir la empresa a partes iguales?

No, si los dos ponéis algo parecido y lo vais a seguir poniendo. Es mala idea elegirlo solo para no tener la conversación, porque la conversación llega igual, más tarde y peor.

¿Qué diferencia hay entre socio trabajador y socio capitalista?

El capitalista pone dinero y no suele llevar el negocio a diario; el trabajador pone horas, oficio o clientes. Cómo se encaja cada papel en la sociedad depende de la forma jurídica, así que conviene revisarlo con un gestor.

¿Qué es el reparto dinámico?

Un método en el que, durante un primer periodo, se anota lo que aporta cada socio y el reparto definitivo se fija al final según lo aportado de verdad. Es útil cuando no está claro cuánto va a poner cada uno.

¿Quien tiene más porcentaje decide más?

No tiene por qué. Se puede pactar por separado quién es dueño de qué y quién decide qué. Mezclar las dos cosas es una de las causas más habituales de conflicto.